La escena lo dice todo: miles de videos en redes sociales muestran a influencers preparando una ensalada de zanahoria rallada, ajo, vinagre, pimientos, aceite de sésamo y jugo de limón, con la promesa de «comer tu retinol» y transformar la piel desde adentro. El nombre es atractivo. La ciencia, más matizada.
El retinol es un derivado de la vitamina A conocido por sus propiedades antienvejecimiento y contra el acné. Su uso tópico —en cremas y sueros— es un pilar de la dermatología moderna. La pregunta que la tendencia viral pone sobre la mesa es si ingerirlo, o algo parecido, produce los mismos efectos.
«La respuesta es sí y no», dice el doctor Lawrence Green, profesor clínico de dermatología en la George Washington University School of Medicine and Health Sciences y vicepresidente de la Academia Americana de Dermatología. La distinción no es menor.
Las zanahorias son ricas en betacaroteno, un pigmento natural que da color rojo y anaranjado a frutas y verduras, y que el organismo convierte en vitamina A. Pero esa conversión «no es eficiente», advierte Green: «Ocurre, pero se necesita mucho betacaroteno para obtener una cantidad menor de retinol». En otras palabras, el cuerpo no procesa el betacaroteno dietético con la misma precisión que un sérum aplicado directamente sobre la piel.
La doctora Rajani Katta, dermatóloga y autora de Glow: The Dermatologist's Guide to a Whole Foods, Younger Skin Diet, lo resume con claridad: «Es una ensalada excelente para la piel, pero creo que el nombre es engañoso». La ensalada aporta vitamina A, lo cual es beneficioso, pero no equivale a aplicar retinol de venta libre o un retinoide con receta de forma tópica.
Cuando el retinol se aplica sobre la piel, penetra en ella y puede acelerar la renovación celular y estimular la producción de colágeno, explica Katta. La investigación disponible muestra que el retinol tópico mejora líneas finas, hiperpigmentación, aspereza y signos de daño solar, además de exfoliar, rellenar la piel y ayudar a tratar el acné. Comer zanahorias u otros alimentos ricos en betacaroteno «no se compara en absoluto con aplicar retinol directamente en la piel como crema», subraya Green.
Eso no significa que la ensalada sea inútil. Sus beneficios reales provienen principalmente de los antioxidantes presentes en sus ingredientes, no de su potencial para añadir retinol a la dieta, aclara Green. Los antioxidantes ayudan a mantener la salud de la piel al reducir los efectos del estrés oxidativo provocado por factores ambientales como la radiación ultravioleta y la contaminación, y protegen contra los radicales libres, moléculas inestables que aceleran el envejecimiento y la degradación del colágeno.
Amy Bragagnini, portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética, señala además un riesgo concreto: consumir demasiadas zanahorias puede provocar una acumulación de betacaroteno en la sangre y, potencialmente, teñir la piel de un «color amarillo-anaranjado». Y si alguien no acostumbra comer verduras ricas en fibra, ingerirlas en exceso de golpe puede alterar el sistema digestivo.
Por otro lado, el exceso de vitamina A preformada —la que se obtiene de suplementos o, con menos frecuencia, de alimentos muy ricos en ella— puede ser tóxico y causar visión borrosa, piel seca, náuseas o vómitos, según la Harvard School of Public Health. El betacaroteno de fuentes dietéticas, en cambio, es generalmente seguro incluso en niveles altos para la mayoría de las personas.
La recomendación de los especialistas apunta a una dieta variada: al menos cinco porciones diarias de frutas y verduras de distintos colores, ácidos grasos omega-3 presentes en pescados grasos, nueces y semillas de lino, y una reducción del azúcar, el alcohol y los ultraprocesados, que pueden aumentar la producción de sebo y afectar la síntesis de colágeno. Green recomienda la dieta mediterránea como marco general, con evidencia que respalda su efecto en condiciones inflamatorias de la piel como el acné o la psoriasis. Pero Katta advierte que la dieta sola «no necesariamente va a cambiar tu piel en un mes»: es un enfoque de largo plazo.
La trastienda de esta tendencia revela algo más amplio. En un ecosistema de redes sociales donde el titular lo es todo, la distancia entre «aporta vitamina A» y «es igual que el retinol tópico» se colapsa en segundos. El resultado es una promesa que la ciencia no respalda y que puede llevar a consumidores a postergar consultas dermatológicas necesarias. Libre empresa incluye el derecho a vender ensaladas con nombres sugestivos; también incluye el derecho del consumidor a conocer lo que realmente compra. La diferencia entre un antioxidante dietético y un retinoide prescrito no es un detalle: es la distancia entre una buena costumbre alimentaria y un tratamiento médico.



